Después del 7 N
En lo personal, del 7 N me quedo con esto: un padre entra en mi despacho, se detiene ante mi mesa y dice: "Sé lo que ha hecho por mis hijas. Vengo a expresarle mi apoyo". Sin añadir nada más ni esperar respuesta alguna, sale del despacho. Confieso que alguna lágrima estuvo a punto de escapárseme.